Inspirada en la cosmética ayurvédica y diseñada para honrar la piel evolucionada, esta crema facial artesanal combina las propiedades de la manteca de kokum —un ingrediente botánico no comedogénico que restaura la barrera cutánea y retiene la humedad natural— con la potente acción antioxidante, cicatrizante y firmeza del aceite esencial de jara.
Su fórmula rica en activos mediterráneos ayuda a combatir los radicales libres, calmar irritaciones y proteger el rostro frente a la contaminación, el frío o la fatiga ambiental.
Elaborada artesanalmente en pequeños lotes, es una opción 100 % natural, vegana y libre de parabenos o siliconas, perfecta para devolver la suavidad, firmeza y luminosidad al rostro maduro o deshidratado.
Aplica mañana y noche una pequeña cantidad sobre la piel limpia y seca de rostro y cuello, realizando un suave masaje con movimientos ascendentes hasta su completa absorción.
Para preservar su frescura y efectividad artesanal, conserva el envase en un lugar fresco, seco y apartado de la luz solar directa.





